
Tomo una hoja en blanco, la observo...
Se ve pura y limpia
Temo ensuciarla.
Pienso escribir en ella
unas cuantas cosas que me caminan por dentro,
como arañitas tejiendo telas con mis pensamientos.
Me parece que la hoja me observa,
Yo me animo, pero no sé qué piensa ella.
Claro, no puede hablar,
no tiene boca ni dientes (como los míos).
Seguro que tiene miedo...
Me pone nerviosa su blancura.
No sé.
Ahora dudo.
Creo que ya no me animo.
Hago el intento y escribo una letra, luego otra y otra y otra.
Ya son muchas palabras. Demasiadas.
Vergonzosas, tontas, temblorosas, no muy claras...
I'm sorry, hoja blanca...
